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Secuestro de Maduro: Hora de la resistencia y boicot a Estados Unidos

En este artículo...

El secuestro de Maduro, la farsa del narcotráfico y el control del petróleo frente al colapso del derecho internacional y la soberanía regional.

Secuestro de Maduro: análisis realizado por los especialistas Juan Alberto Sánchez Marín y Jean Pierre Anaya sobre un evento sin precedentes en la historia contemporánea de América Latina. La agresión directa y el secuestro del presidente venezolano por parte de la administración estadounidense.

Secuestro de Maduro: Hora de la resistencia y boicot a Estados Unidos. dXmedio.

A través de una disección geopolítica, se examina cómo el secuestro del presidente Nicolás Maduro no solo representa un ataque a la soberanía de una nación, sino que marca el colapso definitivo del derecho internacional y de la confianza en los organismos supranacionales. El análisis revela las motivaciones económicas y electorales detrás de la retórica de Washington.

El colapso del derecho internacional y el retorno a la barbarie

Lo que presenciamos en Venezuela es descrito por los analistas como un ataque flagrante contra la jurisprudencia internacional más elemental y una transgresión a las normas de convivencia que la humanidad tardó siglos en construir.

Este acontecimiento sitúa al mundo en una «época de la barbarie absoluta», donde se violan los acuerdos de Ginebra y la propia Carta de las Naciones Unidas, en un secuestro premeditado que se basa en relatos fabricados para justificar la agresión.

Esta situación no es un hecho aislado, sino que sigue un patrón de intromisión jurídica y territorial que Estados Unidos ha empleado históricamente. Un ejemplo es el asesinato selectivo del general iraní Qasem Soleimani, un referente de la resistencia y la lucha por la liberación.

La ruptura de la confianza internacional es tan grave que Jean Pierre Anaya la compara con el escenario de 1939, previo a la Segunda Guerra Mundial. El analista advierte que cuando un estado actúa con total impunidad y deja de ser un socio confiable, el orden civilizado se desmorona, e invita al resto de los actores globales a actuar con el mismo desorden.

La farsa del narcotráfico y la verdadera ambición petrolera

El discurso oficial de Washington, que intenta vincular al Gobierno venezolano con el narcotráfico, es calificado en este análisis como una «farsa en todas sus letras» y un relato diseñado para una audiencia manipulable.

Los analistas señalan una contradicción evidente en la política de Donald Trump: mientras se persigue y secuestra a un mandatario sin pruebas sólidas, la misma administración indulta a figuras como Juan Orlando Hernández, cuyo vínculo con el tráfico de drogas fue probado en cortes estadounidenses.

En realidad, esta operación es extractivista y geopolítico: Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, específicamente, el tipo de crudo pesado que las refinerías del Golfo en Estados Unidos necesitan con desespero, dado que su propia producción mediante fracking es un petróleo ligero para la exportación.

El control de este recurso es vital para una potencia en declive que busca mantener la hegemonía frente al ascenso de bloques como los BRICS y el avance tecnológico de potencias como China y Rusia.

«Esto no es justicia, es injusticia; esto no es una causa por la democracia, esto es un atentado flagrante en contra de ella».

Secuestro de MaduroLa inoperancia de Naciones Unidas y el secuestro de la justicia

La crisis actual pone de manifiesto la incapacidad de los organismos internacionales, como la ONU, para salvaguardar la soberanía de los estados miembros.

Los expertos coinciden en que estos entes han sido históricamente manipulados por Estados Unidos, cuya sede en su territorio facilita una influencia directa y descarada sobre sus funcionarios.

El mecanismo del Consejo de Seguridad se encuentra truncado por el poder de veto estadounidense, lo que impide cualquier condena efectiva o acción material frente a agresiones que violan la inmunidad soberana de un jefe de estado.

Esta parálisis institucional deja a los países del Sur Global en una situación de vulnerabilidad extrema. La «excepcionalidad» estadounidense se impone sobre cualquier marco legal existente, y convierte a Naciones Unidas en un organismo que, en la práctica, sirve de cómplice para las acciones abusivas de Washington.

Ante la ineficacia de la diplomacia tradicional y la traición de algunos gobiernos regionales, surge la necesidad de nuevas formas de resistencia que emanen directamente de los pueblos.

Sánchez propone el uso de herramientas económicas como el «boicot dirigido» al consumo de marcas y corporaciones estadounidenses, un método que podría ejercer una presión real sobre la Casa Blanca debido al inmenso tamaño del mercado latinoamericano.

Por su parte, se menciona la propuesta del presidente colombiano Gustavo Petro sobre la creación de una organización armada de pueblos libres capaz de responder a estos abusos, similar a lo que se ha planteado para el caso de Palestina.

La lucha por Venezuela se entiende, por tanto, no como una cuestión de filantropía, sino como una batalla por la soberanía global. De permitirse este precedente, cualquier nación que intente un camino independiente podría ser el próximo objetivo de una «justicia por mano propia», ejecutada por las élites imperiales.

Ver también

Entrevista original en HispanTV:

‘Países latinoamericanos deben boicotear productos de EEUU’

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