Analizamos la fuerte presión que Estados Unidos y las potencias europeas ejercen sobre la OPAQ, el organismo que aplica la Convención sobre las Armas Químicas (CAQ). Exploramos cómo la falta de transparencia sobre el arsenal nuclear de Israel y el doble rasero sobre las armas que afecta la no proliferación y la estabilidad en Asia Occidental.
Este segmento de opinión para el canal Hispantv, contó con la participación del politólogo Juan Alberto Sánchez Marín. Al análisis aborda el tema del arsenal nuclear israelí y las consecuencias de su política de ambigüedad nuclear para la estabilidad regional.
El doble rasero institucional
La posición nuclear del régimen de Israel ha sido identificada como un factor significativo de desestabilización en Asia Occidental.
Según el experto, esta política de «ambigüedad nuclear» provoca la creación de un doble rasero institucional.
Israel es el único país en Asia Occidental que posee armas atómicas, y, de modo reiterado, se niega a apoyar al Tratado de No Proliferación Nuclear.
Esta negativa no es solo formalismo, sino que apunta directamente al corazón de su estrategia militar y de disuasión.
«La situación con Israel es un claro ejemplo de ese doble rasero que maneja la organización y de la presión y de la influencia que ejerce Estados Unidos en ella.»
Israel y el doble rasero sobre las armas de destrucción masiva
La razón por la cual la entidad sionista no firma tratados internacionales como el TPN es elemental.
Para poder adherirse a dichos acuerdos, Israel se vería obligado a renunciar a todas las armas nucleares y químicas que posee.
Es precisamente este requisito lo que impide su respaldo.
Al mantener su negativa a firmar, Israel preserva su disposición de emplear tales arsenales en algún momento y bajo cualquier justificación que considere oportuna.
Esta postura de mantener el arsenal listo para su uso bajo justificaciones propias se inscribe como su práctica habitual.
La existencia de estas armas de destrucción masiva sin supervisión internacional es lo que abre la proverbial «caja de Pandora» en una región caracterizada por la alta tensión geopolítica.
La postura iraní y el obstáculo para la desnuclearización regional
El arsenal nuclear israelí no solo causa preocupaciones a nivel de análisis académico, sino que es percibido como una amenaza directa por otros actores regionales.
Esto quedó de manifiesto durante la trigésima conferencia de estados partes de la organización para la Prohibición de las Armas Químicas, celebrada en La Haya.
En esa comparecencia, el canciller de Irán, Seyed Abbás Araqchi, emitió una clara advertencia sobre la amenaza que representa Israel.
El canciller iraní declaró que el arsenal nuclear de Israel constituye el principal obstáculo para lograr una Asia Occidental libre de armas de destrucción masiva.
Irán ha insistido en que, mientras Israel mantenga su capacidad atómica y su negativa a la inspección y el desarme, la visión de una región desnuclearizada será imposible de alcanzar.
La insistencia de Israel en mantener su arsenal atómico y químico sin firmar el (TPN), no solo subraya su estrategia de máxima seguridad, sino que también funciona como un interruptor de inestabilidad, al alentar la necesidad de otros actores por equilibrar la balanza, lo que a su vez dificulta cualquier intento de paz o desarme regional.
La condición irrenunciable: armas químicas y atómicas
La negativa persistente del régimen sionista a sumarse al Tratado de No Proliferación Nuclear (TPN) no es una sola táctica diplomática, sino una decisión que revela la profundidad de su estrategia militar.
Por esta razón fundamental de tener que renunciar a la totalidad de armas nucleares, Israel decide no firmar, ya que su política se centra en mantener activa la disposición de emplear tales arsenales en algún momento y bajo cualquier justificación que considere oportuna.
Al no avalar, garantiza la libertad de acción y la capacidad de disuasión a través de un arsenal de destrucción masiva, sin estar sujeto a la supervisión ni a las obligaciones del derecho internacional.
Es como un jugador que se niega a someter sus cartas a la vista de los demás para poder cambiar las reglas del juego cuando le convenga.





