Irán demostró ser potencia global en guerra de los 12 días, ha catalizado la reevaluación fundamental del equilibrio de poder en Asia Occidental, y, consecuentemente, en el escenario global.
En entrevista concedida al canal internacional HispanTV, el periodista y analista colombiano Juan Alberto Sánchez Marín se refirió a los acontecimientos relacionados con la agresión del régimen israelí contra la República de Irán.
Considerado por muchos analistas como una potencia regional de considerable influencia económica, tecnológica, industrial y militar, la percepción sobre Irán ha evolucionado drásticamente a raíz de este enfrentamiento.
Mientras que actores como Israel, Estados Unidos y sus aliados europeos tendían a ver a Irán como una nación débil y casi disfuncional, la realidad demostrada durante este breve, pero intenso periodo, desmiente tales suposiciones.
Contexto histórico y político: La agresión velada
La agresión israelí, descrita como una «embestida ejecutada a traición», mientras se tendía una «trampa de diálogo», revela una dinámica de conflicto subyacente y profunda. Durante años, la retórica de Israel y sus aliados ha pintado a Irán como una amenaza, buscando su destrucción.
Este conflicto de 12 días fue, para los «sionistas israelíes y los imperialistas estadounidenses», una oportunidad para materializar el propósito de destruir a Irán. Sin embargo, la capacidad defensiva iraní frustró este objetivo, demostrando que las percepciones previas sobre su debilidad eran erróneas.
La narrativa de la potencia regional fue superada por la realidad de una potencia de carácter global, una tesis que el propio Cuerpo de Guardianes de la Revolución ha reafirmado con un mensaje «claro e irrebatible”.
La «Guerra de los 12 Días»: Un punto de inflexión militar
El enfrentamiento expuso la verdadera capacidad militar y de resistencia de Irán. A pesar de un ataque «sorpresivo» y «violatorio de la regulación internacional», señaló Sánchez Marín, Irán fue capaz de poner «contra las cuerdas a Israel» en tan solo ocho horas.
Este desempeño es crucial, ya que si Irán hubiera carecido de las «capacidades defensivas que demostró», el país habría sido «destruido» conforme al plan de sus adversarios.
La efectividad de la respuesta iraní fue tal que sus misiles lograron «superar todos los frentes» y «capas defensivas» de Israel y sus «secuaces», y dejaron inutilizados a la mayor parte.
Este desenlace no solo implicó la derrota de Israel, sino también la de sus cómplices, incluyendo a Estados Unidos, la OTAN y «algunos renegados regionales».
La soberbia militar de Israel, que se preciaba de su «suficiencia como ente guerrero» y de su «perspicaz inteligencia», fue «pulverizada», y dejó la imagen de un «nido de cobardes» incapaces de enfrentar a una «nación fuerte y poderosa de verdad”.
Implicaciones internacionales y el nuevo estatus de Irán
La victoria iraní en este conflicto ha tenido profundas implicaciones para el orden geopolítico global. Irán ha pasado de ser percibido como una potencia regional a consolidarse como una potencia de carácter global en todos los aspectos: fuerza, desarrollo, innovación y, principalmente, en el ámbito militar.
Este cambio de estatus se ha cimentado en la demostración de sus capacidades defensivas y ofensivas, desvirtuando la visión occidental de un Irán vulnerable.
La derrota de Israel y sus aliados pone de manifiesto una reconfiguración de las alianzas y percepciones de poder. Las supuestas «potencias bélicas» que protegieron a los sionistas «dejaron mucho que desear, y revelaron su ineficacia ante la capacidad iraní», señaló el analista.
Este evento podría incentivar a otras naciones a reconsiderar sus estrategias de defensa y sus alianzas, dada la clara demostración de que la protección de las potencias tradicionales no es infalible.
Irán demostró ser potencia global
Paralelamente, la imagen de la entidad sionista de Israel sufrió un golpe devastador. De ser vista como una potencia militar formidable, ahora se describe como un «proyecto en una fase terminal», sumido en una «crisis muy honda».
Se mencionan «problemas económicos, deudas, puertos cerrados» y una «cúpula que se deshace». Israel sobrevive «a punta de chantajes y corrupción». Su imagen, cultivada por años como un «puntal crucial de supervivencia», es ahora un fiasco.
Ver también
Entrevista original en HispanTV:
Irán demostró ser una potencia global en la guerra de los 12 días