El programa ¿Qué Opinas? es producido por dXmedio para el canal internacional iraní HispanTV. En este episodio, los ciudadanos manifiestan su parecer acerca de «La paradoja de Petro», la aparente contradicción entre la búsqueda de la Paz Total y una inversión billonaria para modernizar las capacidades de defensa de Colombia.
A través de diversos testimonios y análisis, se plantea que un Estado desarmado no tiene capacidad de negociación, sino que se ve obligado a la rendición.
Invertir millones en defensa ¿contradice la ‘Paz Total’, o es necesario para garantizarla?
Colombia ha vivido atrapada en ciclos de violencia interminables.
La llegada de Gustavo Petro a la presidencia trajo una promesa audaz: la ‘Paz Total’.
Sin embargo, paradójicamente, ahora esta política se ha acompañado de una inversión billonaria para modernizar las capacidades de defensa.
De acuerdo con la explicación gubernamental, un Estado desarmado no negocia, sino que se rinde.
En la argumentación, para silenciar los fusiles ilegales, el Estado debe tener superioridad estratégica.
Colombia quiere fabricar su armamento en vez de comprarlo afuera
Colombia, históricamente, ha sido un comprador pasivo de armas, enviando divisas a potencias extranjeras y perpetuando su dependencia tecnológica.
La nueva visión de defensa plantea un giro de 180 grados: la reindustrialización.
El objetivo es que los astilleros y fábricas nacionales no solo reparen, sino que construyan buques y tecnología dual, impulsando la ciencia y el empleo civil.
Se trata, en esencia, de dejar de importar seguridad para empezar a producir desarrollo.
El interrogante que subsiste es hasta qué punto esta industria militar es un motor económico viable.
Poder y presencia, el desafío de recuperar las zonas de conflicto
Mientras avanzan las mesas de diálogo con el ELN y otros grupos, la realidad en los territorios profundos sigue siendo crítica.
El vacío de autoridad en puntos estratégicos ha permitido que las economías ilícitas gobiernen en varias zonas del país.
La doctrina de la ‘Seguridad Humana’ del Gobierno de Petro no implica debilidad, pero enfrenta el reto de recuperar el control sin repetir los baños de sangre del pasado.
Ante la persistencia y el dominio de las mafias en algunas regiones, subsiste en Colombia el dilema de la mano tendida del negociador o el puño firme del Estado.
La necesidad de proteger mejor las fronteras y recursos ante amenazas internacionales y mafias frente a la inversión en programas sociales
Es el eterno dilema de las naciones en desarrollo: cañones o inversión social, radares o escuelas.
Pero el escenario del siglo XXI es distinto.
Las amenazas ya no son solo ideológicas; son redes transnacionales que depredan la Amazonía, saquean el oro y destruyen la biodiversidad, el mayor tesoro de Colombia.
La tesis del gobierno es que sin seguridad en las fronteras, no hay riqueza que repartir.
Y proteger los recursos naturales requiere una inversión militar a veces elevada.
¿Cuánto se comprende eso en Colombia?
La transición del Ejército colombiano del conflicto interno hacia la preparación ante agresiones externas
Durante más de sesenta años, las Fuerzas Militares de Colombia fueron diseñadas y entrenadas casi exclusivamente para la contrainsurgencia.
Es decir, para pelear una guerra entre compatriotas.
Hoy, la geopolítica global es volátil y la tensión en tensión en la región aumenta a cada momento.
La modernización actual en el campo defensivo busca cambiar la anterior visión.
Pasar de un ejército de ocupación interna a una fuerza moderna, capaz de disuadir agresiones extranjeras y defender la soberanía nacional.
Un ejército que mire hacia afuera y no hacia adentro.
El dilema de si un ejército fuerte impide la paz o si Colombia lo necesita justamente para hacerla posible
En un país con heridas abiertas por abusos de autoridad, como Colombia, un ejército robusto suele generar desconfianza.
Sin embargo, la teoría política progresista reconoce que la paz no es la ausencia de conflicto, sino la presencia de justicia garantizada por un Estado fuerte.
Sin un monopolio legítimo de la fuerza, los acuerdos de paz pueden convertirse en papel mojado.
Otra disyuntiva fundamental para los colombianos: ¿Es la fuerza militar el cerrojo que asegura la paz, o la llave que reabre la guerra?
La paradoja de Petro, defensa para la Paz
Son muchas las contradicciones en una nación que anhela la tranquilidad pero teme al desamparo.
La ‘Paradoja de Petro’ es que, en el complejo tablero mundial, modernizar la defensa no es necesariamente un acto de belicismo, sino de autonomía estratégica.
Quizás, la verdadera ‘Paz Total’ no consiste en desaparecer los fusiles, sino en asegurarse de que, por primera vez, no apunten al pueblo.
Y que sirvan estrictamente para blindar la democracia y la soberanía.





